SOÑAR Y ENSOÑAR

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Re: SOÑAR Y ENSOÑAR

Mensaje  mataril el Mar Feb 25, 2014 3:32 pm

voy a compartir algo que me funcionó y está en concordancia con lo que dice mario de la gente que se duerme practicando dirk.

Ayer desde pues de hacer mis ejercicios nocturnos me fui a la cama y simplemente me acosté o dormí a voluntad que es muy distinto que sin prestar ningun tipo de atención. La voluntad no esta tan lejos de nosotros, esta a un palmo de distancia. Tampoco hay que ser exótico y ponerse en posiciones determinadas, buscar una posicion es el ardid, lo mismo que dijo don juan a castaneda mirarse las manos, en realidad podria haber sido los pies o aun mucho mejor la cara en un espejo pero escojio las manos y parecise que son las manos el truco y en realidad es la voluntad lo que nos bace mantener la conciencia en el plano honirico.
Ayer solo me dormi en silencio total con mi voluntad, respirando y siendo uno con la respiracion. Mi ultimo recuerdo fue ese, ser uno con la respiracion. Ese es el kid del asunto y no los trucos de llevar la atencion a posturas raras para conseguir atencion y acallar nuestra mente. Ensoñe con inorganicos, un ensueño sin ninguna connotacion esoterica que traiga a colador. Lo unico es cuando despierto, esto me pasa amenudo, noto una onda un zumbido que si me duermo me vuelve a llevar a ese plano sin mas esfuerzo que dormirme.
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Re: SOÑAR Y ENSOÑAR

Mensaje  mariocesar el Miér Feb 26, 2014 6:42 am

mataril escribió:voy a compartir algo que me funcionó y está en concordancia con lo que dice mario de la gente que se duerme practicando dirk.

Ayer desde pues de hacer mis ejercicios nocturnos me fui a la cama y simplemente me acosté o dormí a voluntad que es muy distinto que sin prestar ningun tipo de atención. La voluntad no esta tan lejos de nosotros, esta a un palmo de distancia. Tampoco hay que ser exótico y ponerse en posiciones determinadas, buscar una posicion es el ardid, lo mismo que dijo don juan a castaneda mirarse las manos, en realidad podria haber sido los pies o aun mucho mejor la cara en un espejo pero escojio las manos y parecise que son las manos el truco y en realidad es la voluntad lo que nos bace mantener la conciencia en el plano honirico.
Ayer solo me dormi en silencio total con mi voluntad, respirando y siendo uno con la respiracion. Mi ultimo recuerdo fue ese, ser uno con la respiracion. Ese es el kid del asunto y no los trucos de llevar la atencion a posturas raras para conseguir atencion y acallar nuestra mente. Ensoñe con inorganicos, un ensueño sin ninguna connotacion esoterica que traiga a colador. Lo unico es cuando despierto, esto me pasa amenudo, noto una onda un zumbido que si me duermo me vuelve a llevar a ese plano sin mas esfuerzo que dormirme.
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Re: SOÑAR Y ENSOÑAR

Mensaje  mariocesar el Vie Abr 18, 2014 9:18 am

En este estado se puede llorar con mucha facilidad de felicidad ya que te das cabal cuenta que todo calvario o preocupación es falso.(Matarile)
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Re: SOÑAR Y ENSOÑAR

Mensaje  mariocesar el Dom Mayo 04, 2014 12:54 pm

Guaraní escribió:En opinión de los brujos, todos nosotros en general poseemos dones naturales de ensoñadores o de acechadores, y a muchos les resulta fácil ganar el control de la atención del ensueño o el de la atención del acecho, y lo hacen de una manera tan hábil y natural que la mayoría de las veces ni se dan cuenta de haberlo realizado.

Los brujos explican que lo que se denomina brujería es algo bastante abstracto: la habilidad que algunas personas desarrollan para expandir los límites de su percepción normal.

Los ensueños no son algo que se puede tomar como la realidad; los ensueños son una realidad aparte, son algo real para un brujo porque puede en ellos actuar deliberadamente; puede escoger, dentro de una variedad de posibilidades, aquellas que sean las más adecuadas para llevarlo a donde necesite ir. El ensoñar tiene un propósito, los sueños ordinarios no tienen ninguno.

“…Miles de años atrás, hombres y mujeres eran poseedores de un conocimiento que les permitía deslizarse dentro y fuera del mundo normal.
Por consiguiente dividieron sus vidas en dos áreas: el día y la noche. Durante el día desempeñaban sus actividades como cualquier otra persona, comportándose de un modo normal, previsible, cotidiano. Por la noche, sin embargo, se convertían en ensoñadores, ensoñando sistemáticamente ensueños que trascendían los límites de lo que consideramos la realidad. Empleando la oscuridad como manto, lograron algo inconcebible: fueron capaces de ensoñar mientras estaban despiertos”

Fuente:  Blog -Volando a través del Espejo
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Re: SOÑAR Y ENSOÑAR

Mensaje  mariocesar el Dom Mayo 04, 2014 12:55 pm

Invitado escribió:Se necesita mucha energía para ensoñar.
Aún a riesgo de hacerme pesada quiero recordar que los sueños, por muy vívidos y lúcidos que sean, no son ensueños. Cuando uno ensueña lo sabe instantáneamente.
Hace unos días pude controlar el vuelo por dos veces.
La primera vez cuando ví que lo había logrado me puse muy contenta y caí en picado, aunque aterricé con la suavidad de una pluma. Luego me sumergí en un sueño normal. Hasta que recordé que quería hacer una visita. Intenté durante un buen rato volver a elevarme y no lo conseguia. Interiormente me dije, sabes que puedes, hace un rato lo has conseguido...  y este recordatorio fue el trampolín... luego de llegar a donde me había propuesto caí de nuevo en un sueño normal... lúcido, vivo como pocos, pero sueño al fin y al cabo.

Por cierto, aunque es verdad que ensueño, en realidad soy acechadora
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Re: SOÑAR Y ENSOÑAR

Mensaje  mariocesar el Miér Nov 05, 2014 3:10 pm

Respecto a la adivinación en sueños se dice lo siguiente: «mientras dormimos, en sueños, con frecuencia alcanzamos el futuro, no en un éxtasis agitado (pues el cuerpo está tranquilo), sino sin tener conciencia de los hechos como en estado de vigilia»
• Pues bien, esto que dices acostumbra a acaecer en los sueños humanos y en los que provienen del alma, cuando se agitan en nosotros pensamientos o palabras, o bien en los sueños estimulados por fantasías o preocupaciones diurnas: ellos a veces son verdaderos y a veces falsos, y en algunos casos se dan en la realidad, pero en la mayoría no. Sin embargo, los sueños que se dicen «enviados por los dioses» no se producen del modo que tú
dices, sino que o bien, cuando el sueño cesa y comenzamos
justamente a despertamos, se puede oír una voz concisa que
nos guía respecto a lo que tenemos que hacer, o bien cuando
estamos entre la vigilia y el sueño o incluso completamente
despiertos se oyen las voces. Incluso a veces un pneuma
intangible e incorpóreo rodea en círculo a las gentes acostadas,
de forma que no es posible verlo, pem sí tener la sensación
y conciencia: se produce un silbido a su entrada, se
difunde por todas partes sin contacto alguno, realiza obras
admirables en cuanto a la liberación de las pasiones anímicas
y corpóreas.
JÁMBLICO
SOBRE LOS MISTERIOS EGIPCIOS
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Re: SOÑAR Y ENSOÑAR

Mensaje  charlie boloix el Miér Nov 05, 2014 7:22 pm

Se necesita mucha energía para ensoñar.
Aún a riesgo de hacerme pesada quiero recordar que los sueños, por muy vívidos y lúcidos que sean, no son ensueños. Cuando uno ensueña lo sabe instantáneamente.
Hace unos días pude controlar el vuelo por dos veces.
La primera vez cuando ví que lo había logrado me puse muy contenta y caí en picado, aunque aterricé con la suavidad de una pluma. Luego me sumergí en un sueño normal. Hasta que recordé que quería hacer una visita. Intenté durante un buen rato volver a elevarme y no lo conseguia. Interiormente me dije, sabes que puedes, hace un rato lo has conseguido...  y este recordatorio fue el trampolín... luego de llegar a donde me había propuesto caí de nuevo en un sueño normal... lúcido, vivo como pocos, pero sueño al fin y al cabo.

Por cierto, aunque es verdad que ensueño, en realidad soy acechadora


''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''
Oh dicha perdida.
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Re: SOÑAR Y ENSOÑAR

Mensaje  mariocesar el Sáb Nov 08, 2014 10:04 am

charlie boloix el Jue Nov 06, 2014 12:22 am

Se necesita mucha energía para ensoñar.
... los sueños, por muy vívidos y lúcidos que sean, no son ensueños. Cuando uno ensueña lo sabe instantáneamente.
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Re: SOÑAR Y ENSOÑAR

Mensaje  mariocesar el Miér Jul 01, 2015 3:54 am

Diego Cadenas Morejón Hoy soñé contigo don Mario. Estábamos con mi madre terrenal y te enseñabamos a tocar el dijeridu un instrumento que emite un zumbido peculiar. Nos dábamos abrazos y había un sentimiento de fraternidad agradable.



Mario César Ingénito La irrealidad de la www se hace realidad en los sueños. En ellos cobra cuerpo nuestras interacciones virtuales. Para meditarlo el sueño. Ya lo hemos comprendido ( a{un no lo hemos traducido a la raz{on o entendimiento) e integra nuestra felicidad cordial. Gracias y un abrazo y cariños para tu madre.
Los instrumentos objetivan acciones, posibilidades y deseos
Música
El simbolismo de la m úsica es de sum a com plejidad y sólo podemos dar
aquí unas ideas generales. Penetra todos los elem entos de la creación sonora:
los instrum entos, ritm os, sonoridades o tim bres, tonos de la escala
natural, organizaciones seriales, procedim ientos expresivos, melodías, arm onías
y form as. El térm ino de simbolismo puede entenderse en dos sentidos
principales: dentro del orden cósmico de las antiguas culturas megalítica y
astrobiológica, o como fenómeno de correspondencia ligado al de la expresión
y comunicación. Otro de los fundam entos del sim bolism o m usical es
su relación con el m etro y con el núm ero, desde la especulación pitagórica (27).
El significado cósmico de los instrum entos musicales, su pertenencia dominante
a uno u otro elem ento fue estudiado prim eram ente por C urt Sachs, en
Geisí und Werdert der M usikinslrum ente (Berlín, 1929). En ese simbolismo
instrum ental debe distinguirse form a y tim bre, existiendo con frecuencia «contradicciones»
que expresarían acaso el papel m ediador del instrum ento y
de la m úsica en general (form a de relación, elem ento sustancialm ente diná­
mico, como la voz y la palrbra). Por ejemplo, la flauta es fálica y masculina
por la form a y fem enina por el tim bre agudo y ligero, plateado (lunar),
m ientras el tam bor es femenino por su form a de recipiente y m asculino por
el tono grave de su voz (50). El simbolismo, en su conexión con Ja expresión
(y aun con la representación gráfica) de la música, lo tenem os en evidencia
en el arte prim itivo de los sonidos, con frecuencia im itativo hasta lo literal
de ritm os y movimientos, de gestos e incluso form as de anim ales. N arra
Schneider que, al oír cantar a unos senegaleses la «canción de la cigüeña» em ­
pezó a «ver al escuchar-», pues el ritm o correspondía exactam ente a los
movim ientos del ave. Al pedir explicaciones sobre el canto, la respuesta confirmó
sus observaciones. Por el sistem a analógico, podemos encontrar la tran ­
sición de lo expresivo a lo sim bólico; es decir, un movim iento conjunto, en
una melodía, expresa sentim ientos coherentes y, simbólicamente, corresponde
a form as coherentes. Por el contrario, la alternativa de lo grave y agudo expresa
salto, angustia, necesidad de inversión, lo cual es analizado po r Schneider
como resultado de la idea de vencer al espacio que m edia entre el valle
y la m ontaña (tierra y cielo). Dice el au to r citado que en Europa, hasta el
Renacimiento, perdura la designación de «música alta» (aguda) y «música
baja» (grave) con significado m ístico equivalente. La asimilación de ciertas
notas a colores o a planetas dista de presentar la seguridad que otras correspondencias
simbólicas. Sin embargo, no dejarem os de indicar la profunda
relación serial de los fenómenos ; por ejemplo, con la escala pentatònica suelen
darse ordenaciones en grupos de a cinco; con la diatónica y m odal, de
siete notas, se corresponden la m ayor parte de sistem as astrobiológicos, e
indudablem ente en la m ás im portante de las ordenaciones; con el paso a la
serie de doce tonos, la asimilación pudiera referirse a los signos zodiacales.
Pero, hasta el m omento de redactar estas líneas, no encontram os base suficiente
para esta faceta del sim bolism o musical. A pesar de ello, damos a
continuación las correspondencias establecidas por el ocultista francés Fabre
d ’Olivet: mi (Sol), fa (Mercurio), sol (Venus), la (Luna), si (Saturno), do
(Júpiter), re (M arte) (26). Una correlación más verdadera, cuando menos en
el aspecto expresivo, es la que relaciona los m odos griegos con planetas y
con aspectos particulares del ethos, en la línea siguiente: modo de mi (dórico),
M arte (severo, patético); re (frigio), Jú p iter (extático); do (lidio). Saturno
(doloroso, triste); si (hipodórico), sol (entusiástico); la (hipofrigio), Mercurio
(activo); sol (hipolidio), Venus (erótico); fa (mixolidio), Luna (m elancólico)
(50). Schneider ha estudiado aspectos profundos del simbolismo
Muslos 319
musical, que nos parecen fundam entados. Así considera como tetracordo mediador
entre la tierra y el cielo, al constituido po r las notas do, re, mi, fa, con el
león (valentía, fuerza), el buey (sacrificio, deber), el hom bre (fe, encarnación)
y el águila (elevación, oración). P or el contrario, el tetracordo sol, la, si, do
podría representar una suerte de doble divino. De otro lado, fa, do, sol,
re son considerados por el citado au to r como elem entos m asculinos, correspondientes
a los elem entos fuego y aire y a los instrum entos de piedra y de
metal. Componentes femeninos son la, mi, si, relativos a los elem entos agua
y tierra. El intervalo si-fa, denom inado trítono en teoría musical, expresa con
su disonancia el contacto «doloroso» de los elem entos fuego y agua, es decir,
la zona de la m uerte (50). Nos hemos lim itado a dar algunos aspectos de la
teoría del simbolismo musical de Schneider, de inm ensa am plitud, al extremo
de que, según comunicación verbal, el autor de El origen musical de los
animales símbolos, cree tam bién que toda significación simbólica es de
raíz musical o cuando menos sonora. Esta afirmación resulta m ás com prensible
si recordam os que el canto, como realización de la arm onía de los elementos
sucesivos y melódicos, es una imagen de la conexión natural de todas
las cosas, a la vez que comunicación, delación y exaltación de esa relación
interna de todo. Por ello, según Platón, no puede modificarse el sentido de la
m úsica de un pueblo sin que se transform en las costum bres y las instituciones
del Estado (26)
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Re: SOÑAR Y ENSOÑAR

Mensaje  mariocesar el Miér Jul 01, 2015 3:55 am

http://www.libroesoterico.com/.../Cirlot-Juan-Eduardo...
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Re: SOÑAR Y ENSOÑAR

Mensaje  mariocesar el Miér Jul 01, 2015 4:00 am

Hoy sent{i algo muy especial mientras dorm{ia, con cierta consciencia de que lo hac{ia, despert{e con la sensaci{on certera de haber recibido una enseñanza.
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Re: SOÑAR Y ENSOÑAR

Mensaje  mariocesar el Miér Jul 01, 2015 4:18 am

Diego Cadenas Morejón Es curioso ver como los sueños amplifican las reverberaciones del día a día
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Re: SOÑAR Y ENSOÑAR

Mensaje  mariocesar el Miér Jul 15, 2015 4:17 pm


Soledad Sahier
7 min
Hoy soñe entrar volando a una casa.. tenia la sensacion de buscar algo.. me puse a tocar cosas cerca de la ventana entre ellas una gran madera pegada a la pared y tambien a una cama.. empezo a temblar toda la casa.. se sentian gritos que provenian de los pisos de abajo, y por la puerta, al tiempo que empezaba a romperse la casa, se escucho un grito de alguien q se acerco a la puerta de la habitacion y dio la sensacion de que este se hubiera asomado por la puerta pero no nunca lo hizo.. ya afuera de la casa.. habiendo saltado y llegado a la calle casi planeando.. giro para ver si alli seguia la casa pero solo habia un espacio vacio entre las dos casas contiguas a la ya inexistente
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Re: SOÑAR Y ENSOÑAR

Mensaje  mariocesar el Dom Sep 13, 2015 4:21 pm

Lo que trae la luna.
What the Moon Brings, H.P. Lovecraft (1890-1937)
Odio a la Luna –le temo -, ya que, cuando brilla sobre ciertas escenas familiares y amadas, a veces las convierte en desconocidas y odiosas.
Fue durante el espectral verano cuando el brillo de la Luna se derramó sobre el viejo jardín por el que yo deambulaba; el espectral verano de narcóticas flores y húmedos mares de follajes que provocan sueños extraños y multicolores. Y mientras paseaba junto a la poca profunda corriente de cristal, vi ondas inesperadas, rematadas en luz amarilla, como si esas plácidas aguas se vieran arrastradas, por irresistibles corrientes, rumbo a extraños océanos que no pertenecen a este mundo. Silenciosas y centelleantes, brillantes y funestas, esas aguas condenadas se dirigían hacia no sabía yo dónde, mientras que, en las riberas de verdor, blancas flores de loto se abrían una tras otra al opiáceo viento nocturno y caían sin esperanza a la corriente, arremolinándose en forma horrible, yendo hacia delante, bajo el puente arqueado y tallado, y mirando atrás con la siniestra resignación de las fuerzas calmas y muertas.
Y, mientras corría por la orilla, aplastando flores dormidas con pies descuidados, enloquecido en todo momento por el miedo a seres desconocidos y la atracción de las caras muertas, vi que el jardín, a la luz de la luna, no tenía fin; ya que, allí donde durante el día se encontraban los muros, ahora se extendían tan sólo nuevas visiones de árboles y senderos, flores y arbustos, ídolos de piedra y pagodas, y meandros de corriente iluminada en amarillo, pasando herbosas orillas y bajo grotescos puentes de mármol. Y los labios de los rostros muertos del loto susurraban con tristeza, y me invitaban a seguir, así que no me detuve hasta que la corriente llegó a un río y desembocó, entre pantanos de agitadas cañas y playas de resplandeciente arena, en la orilla de un inmenso mar sin nombre.
La espantosa luna brillaba sobre ese mar, y sobre sus olas inarticuladas pendían extraños perfumes. Y al ver desvanecerse en sus profundidades las caras de loto, lamenté no tener redes para poder capturarlas y aprender de ellas los secretos que la luna había transportado a través de la noche. Pero, cuando la luna derivó hacia el oeste y la silente marea refluyó de la sombría ribera, vi, bajo esa luz, viejos chapiteles que las olas casi cubrían, así como columnas blancas con festones de algas verdes. Y sabiendo que ese lugar estaba completamente poseído por la muerte, temblé y no deseé más hablar de nuevo con los rostros de loto.
Entonces vi de lejos, sobre el mar, a un gran cóndor negro que descendía del cielo para buscar descanso en un gran arrecife; y de buena gana le hubiera preguntado, para informarme sobre aquellos que había conocido cuando estaba vivo. Se lo hubiera preguntado de no estar tan lejos; pero lo estaba, y mucho, y desapareció totalmente al estar demasiado cerca de ese arrecife gigante.
Así que observé cómo la marea se retiraba bajo esa luna en declive, y vi resplandecer los chapiteles, las torres y los tejados de esa ciudad muerta y goteante.
Mientras miraba, mi olfato tuvo que debatirse contra el sobrecogedor olor de los muertos del mundo; ya que, en verdad, en ese lugar ignoto y olvidado estaba toda la carne de los cementerios, reunida por hinchados gusanos marinos que roen y se atiborran de ella.
La maligna luna colgaba ya muy baja sobre esos horrores, pero los gordos gusanos no necesitan a la luna para poder comer. Y, mientras observaba las ondulaciones que delataban el rebullir de gusanos debajo, sentí un nuevo frío venido de lejos, que me indicó que el cóndor había alzado el vuelo, como si mi carne hubiera detectado el horror antes de que mis ojos pudieran verlo.
No se había estremecido mi carne sin motivo, ya que, cuando alcé los ojos, vi que las aguas se habían retirado hasta muy lejos, mostrando mucho del inmenso arrecife cuyo borde avistara antes. Y cuando vi que ese arrecife no era más que la negra corona basáltica que culminaba a un estremecedor ser monstruoso, cuya terrible frente brillaba ahora a la tenue luz de la luna, y cuyas viles pezuñas debían hollar el fango infernal, situado a kilómetros de profundidad, grité y grité hasta que el oculto rostro surgió de las aguas, y hasta que los escondidos ojos me miraron, luego de la desaparición de esa lasciva y traicionera luna.
Y, para escapar de ese ser implacable, me zambullí contento y sin dudar en las hediondas bajuras donde, entre muros llenos de algas y hundidas calles, los gruesos gusanos de mar hozan en los cadáveres de los hombres.
H.P. Lovecraft (1890-1937)
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A Ana Danich, Karina Rico, Su Abella y 4 personas más les gusta esto.
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Mario César Ingénito <Nuesta psique alimenta a la luna (GURDJIEFF)
Nunca habrá la suficiente luz como para disipar las emanaciones del satélite sombrío. (GUÉNON)abrá la suficiente luz como para disipar las emanaciones del satélite sombrío. (GUÉNON)
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Lili Saibaba si no recuerdo mal, Gurdjieff, advertía sobre no mirar la luna llena.., porque él decía que ella se alimentába de nuestra energía.. y que se prepara para ser el próximo planeta donde iremos a vivir..estába en Fragmentos de una enseñanza Desconocida Gurgieff
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Javier Cárdenas Selene!
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Jorge Enrique Montero Figueroa Maestro, usted, por citar estos párrafos de tan preciado escritor!!! Saludos Solares!
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Mario César Ingénito La Luna

A María Kodama...Ver más
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Mario César Ingénito El clima del pensamiento pocas veces se ha descrito.
No es el terror de la escarcha caucasiana,
ni ese cavilante calor hindú
para el que un taparrabos y un plato de arroz
alcanza hasta que llega el pestilente monzón.
Pero, sin invierno, la sangre se adelgazaría;
o, sin verano, los hogares arderían demasiado.
En el pensamiento las estaciones coinciden.
El pensamiento tiene un mar al cual mirar, sin viajar;
colinas para quebrar el borde de un cielo blando,
que no deben escalarse en busca de un paisaje aún más blando,
pocos pájaros, lo bastante para los gusanos
cuyo destino no es volverse mariposas;
pocas mariposas, lo bastante para las flores
que son el lujo de un huerto henchido;
algunas veces, viento, en las chimeneas del atardecer;
lluvia en el techo del alba, en la mirada adormecida;
rayas de nieve en la cumbre de la colina, alimentando
el tierno arroyo a la entrada del valle
que reverdece el valle y parte los labios;
el sol, simple como un vecino del campo;
la luna, grandiosa, sin nubes que la adornen.ROBERT GRAVES
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Mario César Ingénito http://relatosdeternidad.forocreacion.com/t45p270-poemas...

POEMAS ETERNOS - Página 19
Su Abella Silencio Octavio Paz Así como del fondo de la música brota una nota que...
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Lili Saibaba UN PATIO (Borges)

Con la tarde
se cansaron los dos o tres colores del patio.
Esta noche, la luna, el claro círculo,
no domina su espacio.
Patio, cielo encauzado.
El patio es el declive
por el cual se derrama el cielo en la casa.
Serena,
la eternidad espera en la encrucijada de estrellas.
Grato es vivir en la amistad oscura
de un zaguán, de una parra y de un aljibe.
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Lili Saibaba es tan hermoso!!!
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Mario César Ingénito Sí durante años, como un mantra se lo recitaba a mis alumnos, aparte de que se los hacía hipotetizar con palabras sueltas. Es encantatorio.
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Lili Saibaba siempre pude imaginar el patio.. y qué extraño es siempre el mismo patio...
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Mario César Ingénito Sos una ensoñadora en potencia.
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Mario César Ingénito Ese poema lo usaba en el foro relatos de la eternidad para simbolizar o glosar un patio virtual que se daba entre los fraternautas.
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Mario César Ingénito http://relatosdeternidad.forocreacion.com/t3453-el-anima...

El ánima del patio.
Con la tarde se cansaron los dos o tres colores del patio. Esta noche, la luna, el claro círculo,...
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Mario César Ingénito La imaginación unida a la concentración y la voluntad te puede llevar a los mundos imaginales o intermediales.
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Lili Saibaba podría aprender..
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Mario César Ingénito http://relatosdeternidad.forocreacion.com/t589...

soñar y ensoñar - EXPERIENCIA DE ENSUEÑO
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Mario César Ingénito http://relatosdeternidad.forocreacion.com/t690-sonar-y...

soñar y ensoñar - SOÑAR Y ENSOÑAR
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Lili Saibaba igual , con visualizar el patio.. y agregarle el aroma de las flores , verme como si fuera Borges parada en la puerta.. sin salir para no molestar a la luz de la luna , me conformo...
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soñar y ensoñar - EL REINO DE LOS SERES INORGANICOS
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Mario César Ingénito http://relatosdeternidad.forocreacion.com/t3724-http...

soñar y ensoñar -...
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Re: SOÑAR Y ENSOÑAR

Mensaje  nessy el Mar Sep 15, 2015 3:11 am

.


Última edición por nessy el Mar Dic 27, 2016 10:28 am, editado 1 vez
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Re: SOÑAR Y ENSOÑAR

Mensaje  mariocesar el Jue Sep 17, 2015 12:00 am


MÁS
El misticismo del momento justo antes de quedarse dormido
ANTES DEL OLVIDO Y LA CAÍDA EN LOS BRAZOS DEL SUEÑO HAY UNA POSIBILIDAD DE PERCIBIR DE OTRA FORMA, ACASO SIN LAS CONSTRICCIONES DE LA MENTE RACIONAL, Y PENETRAR EN UNA DIMENSIÓN MÁS SUTIL DE LA CONCIENCIA, CUYA TOPOLOGÍA IMAGINAL HA SIDO CELEBRADA POR ILUSTRES EXPLORADORES

POR: ALEJANDRO MARTINEZ GALLARDO - 14/07/2015 A LAS 15:07:58






We are such stuff as dreams are made on; and our little life is rounded with a sleep.

Shakespeare



Todos hemos escuchado sobre –y ojalá experimentado– las virtudes creativas y espirituales del sueño. Al internarnos en el espacio onírico, nuestra mente consciente abandona el control y se activan zonas más profundas que suelen ser profusos surtidores de imágenes, historias y en ocasiones revelaciones, descubrimientos e incluso teofanías. Pero más fértil todavía que el sueño –tomando en cuenta su producción en proporción a su duración– es esa fase en la que merodeamos en el umbral del sueño y, mientras somos llamados por Morfeo y las ninfas del Leteo, mantenemos una ligera conciencia, un ágil aplomo y nítida recolección. Estamos, por así decirlo, entre mundos, en la encrucijada –la zona favorita de Hermes, en un espacio liminal desde el cual podemos experimentar la extraña dinámica de mundos contiguos que se encuentran en un vórtice de corrientes psíquicas. El centro de nuestra percepción parece haberse movido y nuestro proceso de pensamiento se hace transparente e ingrávido, somos observadores, relativamente desapegados, de la mente que se autosimboliza… y se desvanece. Por segundos estamos en algo que podría describirse como un sueño lúcido, solo que aún no hemos entrado propiamente en el territorio del sueño, en el inframundo, y se nos permite también mirar hacia la luz de la vigilia y enlazar mundos y estados de conciencia.

Este estado previo al sueño es llamado “estado hipnagógico” (que lleva o eleva al sueño) e históricamente ha sido usado por científicos, artistas y místicos para de alguna manera minar su propia conciencia –o la del universo mismo que se interpenetra– y obtener joyas que parecen estar incrustadas en las puertas de la percepción de los intermundos. La lista de personalidades que se han servido de este estado y que incluso han aprendido a extenderlo y refinarlo es vasta y merece revisarse a manera de aliciente para la propia psiconáutica. Sin embargo, en una primera parte, quiero concentrarme en la descripción del estado hipnagógico que hace R. A. Schwaller de Lubicz en su shwallerbiografía novelada, escrita por André VandenBroeck, Al-Kemi. Schwaller de Lubicz es probablemente el maestro detrás de “Fulcanelli”, el adepto que habría conseguido atrapar el espíritu en los vitrales, como ocurrió antes en los “rojos y azules de Chartres”. El libro de VandenBroeck cuenta la breve etapa en la que el autor fue instruido por De Lubicz (el alquimista Aor) en la ciencia hermética. A diferencia de algunos libros de este tipo –de iniciación esotérica, maestro y discípulo, como los de Carlos Castaneda, sabemos por lo menos que Schwaller de Lubicz existió y podemos de alguna manera evaluar su “doctrina”, leyendo sus libros, especialmente The Temple of Man, una obra monumental sobre la ciencia sacra del Egipto faraónico, que tal vez sea una de las últimas grandes obras esotéricas. De Lubicz explica:

El segundo antes de caer en el sueño es el momento más valioso del día, cuando el córtex cerebral se apaga y tú sigues en una conciencia despierta. Realmente es el estado meditativo perfecto, y las asociaciones hechas en ese estado no obedecen reglas lógicas; pueden traer consigo verdaderas revelaciones al liberarse de la rutina de los significados racionales. Como la mente ha abandonado el control, pero no la conciencia, deja el campo abierto al complejo emocional que usualmente yace suprimido y atado por la mente. Date cuenta que la presencia última de la más alta función intelectiva, aunque en un estado completamente pasivo, es esencial porque sin esa presencia simplemente estás dormido y soñando, y nadie nunca ha logrado nada en un estado de sueño profundo… Algunos estados de conciencia pueden compararse con sueños, pero si han de servir a la conciencia, deben ser una agudización, no una obnubilación.

En este estado se sumerge André VandenBroeck después de meditar sobre una “esfera espiral” y escuchar hipnóticamente la frase “Le verre de Chartres est teint dan sa masse par l’espirit volatile des mètaux” (“el vidrio de Chartres está teñido en su masa por el espíritu volátil de los metales”). No es poca cosa dentro de su instrucción, porque para De Lubicz la alquimia es fundamentalmente un trabajo de percepción, de ver la operación hermética ocurriendo perpetuamente en las cosas más ordinarias. “Estoy enseñando una conciencia funcional que necesita un corte momentáneo, une coupure, una eliminación del córtex cerebral tan bien lograda que no solo las maquinaciones del cerebro desaparezcan sino también toda representación formal”. “Entre menos esté presente la cabeza, más se inscribirá por la vibración emotiva… Es importante el rol de los estados emotivos en la inscripción”. La inscripción, según De Lubicz, es el cultivo y almacenaje de la conciencia que trasciende la existencia temporal de un individuo. Momentos de percepción depurada, como se nos abre la posibilidad antes de dormir, podrían convertirse una especie de impresión eterna, de ver la eternidad pero sobre todo de inscribir la eternidad en el organismo (conocer es convertirse en lo conocido). En diversos momentos De Lubicz esboza una teoría de la percepción, el gesto alquímico:

Hay una visión pertinente a cada momento cósmico particular… el momento presente, tal como lo defino en mi libro, es de hecho la eternidad.

Sabemos que todo se está creando cada momento, y todo también se pierde [cada momento]… La Obra [alquímica] no es el descubrimiento de una técnica… es la percepción de un proceso existente. Es la percepción la que es objeto de estudio y oración.

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“La dormición de la Madre de Dios”
VandenBroeck así entiende lo que le presenta De Lubicz: “En este silencio total las palabras formarían significados de la manera más natural, sin nuestra interferencia. Ahí el universo hablaría, no el córtex cerebral. Este es el acto, el estado de conocimiento”. Este dejarse para que el universo entre o hacerse a un lado para ser atravesado por la inteligencia cósmica parece ser un motivo común a la hipnagogia entre místicos de todas las eras. Gary Lachman cuenta que el filósofo neoplatónico Jámblico, entre sus múltiples prácticas teúrgicas, utilizaba la hipnagogia, “una condición entre la vigilia y el sueño” en la que venían ‘voces’ y ‘luces’ brillantes y tranquilas” aparentemente enviadas por la deidad. Swedenborg, el gran místico sueco, dice Lachman, “desarrolló un método para inducir y explorar estados hipnagógicos, en los que viajaba al cielo, al infierno y a otros planetas”. Famosamente el químico August Kekulé descubrió la estructura del anular de la molécula de benceno vislumbrando un uróboros (una serpiente que se muerde la cola) durante un sueño hipnagógico.

Tradicionalmente la imaginación es el órgano de la percepción de los mundos sutiles por excelencia. La imaginación que tal vez se activa en esos momentos de duermevela (de veleo y de vuelo), justamente cuando el cerebro se retrae y quita las manos del volante, puesto que como creen los místicos sufíes, la imaginación y la intuición no son dependientes de la mente, sino que se ubican más en el corazón, “el órgano que produce conocimiento verdadero, intuición comprensiva, gnosis (ma’rifa) de Dios y de los misterios divinos”, dice el islamólogo Henry Corbin. Quizás antes de dormir manteniendo la calma en ese momento vertiginoso podemos alcanzar a ver con el corazón por algunos instantes y, con el ojo abierto del corazón, espiar la eternidad o percibir el translumbramiento del paraíso.

Existe una aristocracia de exploradores hipnagógicos, Gary Lachman enlista algunos: William Blake, Samuel Taylor Coleridge, Thomas De Quincey, Edgar Allan Poe, Gérard de Nerval, Havelock Ellis, C. G. Jung, Jean-Paul Sartre, Ernst Jünger… Espero que esta introducción a las delicias misteriosas de la hipnagogia y particularmente al abrevadero del momento justo antes de dormir –en el filo del cielo-abismo– sean un buen aliciente para que quien lee esto intente observar su propio proceso de entrada al sueño: esa conciencia particular de atravesar una puerta. Se me ocurre que una forma de hacerlo es practicando la famosa meditación pitagórica de revisar antes de dormir los acontecimientos del día –así, que la película del día corra hasta disolverse en la pantalla del umbral como podría ocurrir también con la muerte o ese instante final en el que, según cuentan, se puede ver toda una vida de alguna manera contenida en un momento y desdoblándose justamente en esa percepción de la luz que se libera de la estrecha limitación del cerebro. El momento antes de dormir es el momento más importante del día y el momento antes de morir es el momento más importante de la vida: ambos, uno intuye, son en realidad el mismo momento. Tal vez el estado de hipnagogia sea un escenario virtual para entrenarnos para la muerte y no perder lo que hemos logrado en conciencia, en términos de Schwaller de Lubicz, lo que hemos inscrito en nuestro ser, inefablemente hasta los huesos.



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Re: SOÑAR Y ENSOÑAR

Mensaje  mariocesar el Lun Mar 07, 2016 4:37 am

Hace unas noches soñé con JULIO CORTAZAR y cuando se me acercó sólo atiné a balbucear estas palabras: "Un minuto liberado del tiempo" que desvanecieron en·de Marcel Proust".

Sentía , como tantas veces, comoun cuerpo fantasma que apenas podía incorporarse y aun menos avanzar. Será la potencia del cuerpo de ensueño que se trabará con visualizaciones conscientes al modo de la Golden o Croweley?
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Re: SOÑAR Y ENSOÑAR

Mensaje  mariocesar el Vie Mar 18, 2016 9:11 am

Del Soñar Despierto al Despertar Dormido
Posted by fernanda on Ago 21, 2010 in Psicología transpersonal
El sueño es una cosa y la vigilia es otra, muy distinta. El primero es extraño, absurdo, irrelevante; sus episodios son fantasías gratuitas, independientes de nuestra voluntad. La segunda es nuestra “vida real’, cuyo actor principal somos nosotros mismos. Por lo menos, eso creemos o hemos creído muchos de nosotros, como buenos ciudadanos de nuestra civilización…

Sin embargo, una visión muy distinta de las cosas ha prevalecido en otros pueblos y otros tiempos. Y también ha habido, entre nosotros, pioneros que han descubierto, solitaria y laboriosamente, fenómenos y prácticas que en otras sociedades eran parte de la vida cotidiana. Según este otro punto de vista, sueño y vigilia no son tan extranjeros uno del otro como parece: podemos estar despiertos mientras soñamos y dormidos durante la vigilia cotidiana. Interactuamos en sueños con partes muy reales de nosotros mismos, que negamos o ignoramos durante la vigilia.

Sueño o realidad?

Hace varios siglos, un chino llamado Chuang Tzu soñó que era una mariposa que revoloteaba alegremente de flor en flor. Pero cuando despertó surgió en él la pregunta: Soy realmente un hombre que soñaba ser una mariposa o acaso una mariposa que ahora sueña que es un hombre?

Carl Gustav Jung, pionero de una comprensión más profunda de los sueños, en Europa y en general en Occidente, tuvo hace algunas décadas un sueño, en el que, luego de descender una escalera que lo llevaba a una especie de cripta con un altar, vio allí a un yogui sumido en profunda meditación. Y supo que ese yogui lo estaba soñando a él, durante su meditación. Y que, al despertar el yogui, el Jung de la vida “real” se desvanecería…

Un recorrido por los más destacados y brillantes especialistas que no sólo han estudiado, sino también experimentado, el sueño lúcido: los Senoi, Jung, el marqués de Saint Denys, el maestro sufi Vilayat Khan y los últimos descubrimientos al respecto, relatados por el científico chileno Francisco Varela.

El marqués Hervey de Saint-Denys, de quien volveremos a hablar más adelante, cuenta, en 1867: “Soñé que subía a un carruaje a la salida del teatro; este se puso en movimiento y casi en seguida me desperté, sin recordar por lo demás esta visión tan insignificante. Miré la hora en mi reloj, recogí un encendedor que había dejado caer y después de 10 o 15 minutos de haber estado totalmente despierto, me volví a dormir. Y aquí comienza lo singular: Creo despertarme en ese carruaje, en el que recuerdo perfectamente haber subido para volver a casa. Tengo la sensación de haberme amodorrado cerca de un cuarto de hora (sin recordar qué ideas me han venido durante ese tiempo). Hago la reflexión de que debo haber recorrido una buena parte del trayecto y miro por la puerta para reconocer en qué calle estamos, tomando por un momento de sueño aquellos instantes en los que justamente había dejado de dormir”.

Marie Louise von Franz, destacada discípula de C. G. Jung, relata en El camino de los Sueños que una niñita soñaba con su abuela y le decía que era capaz de desaparecer. “Tonterías – le contesta la abuela – nadie puede hacer eso”. Entonces, la niñita se despierta en su pieza, mira a su alrededor, se da una vuelta en la cama y se duerme nuevamente. Y sigue soñando con su abuela, que ahora le dice, estupefacta: “Pero, cómo lo hiciste ?”

Podemos “despertar’ durante un sueño? Y seguir durmiendo, y soñando, “despiertos”? Y al despertar, recordar lo que seguimos soñando, luego de haber “despertado!’ dentro de nuestro sueño?

Despertar en el sueño

El llamado “sueño lúcido”, por el cual nos interesamos aquí, es una experiencia bastante más común de lo que se podría pensar. Se caracteriza por el hecho de que, mientras está dormida y soñando, la persona se da cuenta de que está soñando. Muchas veces ocurre que el hacerlo le produce tal conmoción que se despierta. Pero si esto no ocurre, al seguir soñando consciente de que sueña, puede tomar determinadas. decisiones destinadas a alterar el estado de sueño, como la de escapar o cambiar una escena negativa por otra positiva. Además, el sueño es experimentado con gran viveza, con intensidad de colores y detalles, eventualmente con una imaginería fantástica. El soñador lúcido puede vivenciar, asimismo, un gran aumento de las sensaciones corporales, como flujos de energía, vibraciones o incluso orgasmos.

Hay tres grados del ejercicio de control del estado de sueño: la persona puede tratar de tener cada vez más sueños en los que está consciente de que está soñando. También puede tratar de controlar los contenidos del sueño mientras sueña. Este es el enfoque más usual que los soñadores lúcidos dan a esta experiencia. No es típico del enfoque jungiano, en el que no se da primacía al ego en el proceso de trabajo con el inconsciente. Y por último, el soñador puede tratar de eliminar o transformar el sueño imaginativo usual en un estado similar al de la consciencia de vigilia. En este estado elevado, la consciencia del sueño y la de vigilia son similares y se describen en términos de estados puros de energía como una gran luz. Este es el método típico de algunos sistemas de meditación, como el tibetano, yogui o sufi.

Un pueblo de soñadores lúcidos

El pueblo senoi forma una gran tribu de unos 12.000 miembros, que vive en la jungla de las montañas de Malasia. Qué soñaste anoche? – es la pregunta más importante de la vida de los senoi. Todas las mañanas a la hora del desayuno, cada miembro de la familia cuenta sus sueños. Los niños comienzan a hacerlo desde que empiezan a hablar. Y sus mayores los felicitan por haber tenido un sueño, los interrogan sobre su comportamiento en él, señalan sus errores o los alaban si han adoptado la actitud apropiada, los aconsejan sobre la manera de modificar su actitud en sueños futuros. Basándose en el contenido de sus sueños, los van orientando hacia tal o cual actividad social. Los miembros de la comunidad discuten luego sus experiencias oniricas en el Consejo de la aldea. Sus actividades comunitarias, las artesanales y las artísticas en particular, se nutren del trabajo colectivo sobre los sueños.

Los senoi se caracterizan por su pacifismo y espíritu cooperativo. Este último no inhibe su individualismo y creatividad, fuertemente inspirada en sus sueños. Pero quizá sus cualidades más notables sean su extraordinario equílibrio psicológico y madurez afectiva. Las neurosis y psicosis son desconocidas entre ellos.

Los documentos más importantes sobre los senoi provienen de investigadores que han convivido largamente con ellos en su medio natural, como el antropólogo y psicoanalista estadounidense Kilton Stewart, quien se concentró en particular en la tecnología onirica de los senoi. Estos estudios fueron difundidos y popularizados en la década del 70 en Occidente por Patricia Garfield, psicóloga, escritora y artista que convivió también con ellos en Malasia y escribió el bestseller Creative Dreams (El soñar creativo). Ella resume en las siguientes reglas fundamentales el trabajo senoi con los sueños.

La primera es afrontar y vencer el peligro. Si un niño senoi sueña con un tigre, del cual huye aterrorizado, su padre lo felicitará por su sueño, pero le hará notar que cometió un gran error al huir. “Los tigres de los sueños sólo te atacan si huyes, y te persiguen sólo si les temes – le dirá – La próxima vez que sueñes con un tigre, hazle frente. Y si te ataca, atácalo tú a tu vez. Y si es más fuerte que tú, pide ayude a tus amigos oníricos. Comprende que en los sueños nunca hay que huir, sino afrontar el peligro.”

La segunda regla fundamental es buscar el placer. Por ejemplo, se anima a los niños a vivir experiencias sexuales en sus sueños y a disfrutar plenamente de las sensaciones que las acompañan. También se los estimula a gozar de los placeres del vuelo en sueños.

La tercera regla es tratar de llegar siempre a un desenlace positivo. Si un niño sueña que cae en un abismo, se le recomendará tratar de transformar esa experiencia horrible en la agradable experiencia de volar. Y el desenlace positivo más apreciado por los senoi es aquel en que el soñador trae consigo un regalo, artístico o utilitario, otorgado por el personaje de su sueño, por ejemplo un enemigo vencido, presente que compartirá con el resto de la comunidad.

Según la experiencia de Stewart y Garfield, la puesta en práctica de estas reglas senoi permite al soñador reorganizar su vida interior e integrar los diferentes aspectos de su personalidad.

El marqués lúcido

Un pionero notable del sueño lúcido en Occidente fue Hervey de Saint-Denys (más precisamente, Marie-Jean Léon Lecoq, barón de Hervey de Juchereau y marqués de Saint-Denys, sinólogo, profesor de chino y manchú en el College de France), quien escribió, en 1867, Les Reves et les Moyens de les Diriger, obra en la que relata muchas de sus innumerables experiencias de sueño lúcido y desarrolla algunas teorías a partir de ellas.

Sin saber nada respecto de los senoi, por supuesto, Hervey de Saint-Denys cuenta que durante muchos años sufrió de pesadillas recurrentes en las que huía por largos corredores y series de habitaciones, tratando de cerrar las puertas detrás de sí, mientras era perseguido por una horda de monstruos. Durante esas pesadillas nunca se percató de que estaba soñando, hasta que una vez tuvo la idea y la voluntad de detenerse, darse vuelta y enfrentar, con un gran esfuerzo, a los monstruos que lo perseguían. Al hacerlo, desaparecieron los acompañantes del monstruo principal, que casi detuvo su avance, balanceándose grotescamente. Hervey de, Saint-Denys pudo, en ese momento, concentrar su atención y observar detenidamente sus exuberantes rasgos en todos sus detalles. El monstruo empezó entonces a cambiar de textura, tomando un aspecto de algodón, convirtiéndose por último en un traje abandonado. Desde entonces, nuestro marqués no volvió a tener nunca más esas pesadillas, por lo menos en forma espontánea.

Hervey de Saint-Denys descubrió a temprana edad que podía darse cuenta durante un sueño de que estaba soñando sin despertar, y de que podía influir en gran medida en el desarrollo de su sueño con su voluntad e imaginación. Por ejemplo, para cambiar una situación onfrica, puso en práctica el método de taparse los ojos con una mano en sueños. Así desaparecía el escenario de su sueño y aparecían, casi siempre, las imágenes de aquello en que pensaba deliberadamente. Así podía evocar, a voluntad, las visiones de sus antiguos monstruos, aunque estuviera contemplando, en el sueño, un bucólico paisaje campestre…

Hace más de 120 años, según parece, sin conocer la enseñanza de la tradición budista tibetana al respecto, Hervey de Saint-Denys comprobó que podía entrar conscientemente en el estado de sueño. Primero era testigo del desfile habitual de imágenes hipnagógicas: aquellas imágenes que “conducen al sueño” y que constituyen, para algunos sujetos, un verdadero diaporama gratuito al irse a dormir. Se dio cuenta de que algunas de éstas comenzaban a tomar un carácter más vívido y preciso. A partir de ellas, se iniciaba la trama de un sueño, en el cual Hervey de Saint-Denys era un actor consciente y atento. Al hacerse despertar por un amigo unos cuantos minutos después de haberse dormido, era capaz, de reconstruir todo el desarrollo onírico, desde las primeras imágenes hipnagógicas hasta el momento en que su sueño había sido interrumpido.

También descríbe su entrenamiento progresivo, como despertar a voluntad de sus sueños lúcidos, con un esfuerzo que implicaba en particular una contractura de la musculatura pectoral y abdominal. Se percató, asimismo, de la relación entre lo vívido y la precisión de las imágenes y la profundidad del sueño. Cuando notaba que las imágenes que veía empezaban a perder precisión y colorido, sabía que estaba acercándose al despertar, y concentraba entonces su atención en ellas para lograr que el sueño recuperara su profundidad. Así, Hervey de Saint-Denys enfatiza especialmente el rol de la voluntad y la imaginación en sus sueños, que eran en su gran mayoría lúcidos, y demuestra con sus experiencias que se trata de habilidades que se pueden desarrollar con un entrenamiento perseverante. En esto se contrapone a sus contemporáneos, que consideraban estas vivencias como imposibles o descabelladas, y se acerca mucho a las prácticas senoi.

El trabajo sufi en el umbral del sueño

En la tradición sufi, se realza la importancia del umbral que separa el estado diurno de vigilia y el estado de dormir con sueños. “Cuando uno está posado, con un precario equilibrio, en este umbral – explica el Pir Vilayat Khan, Maestro sufi contemporáneo que visitó Chile hace algunos años – se filtran fugaces indicios de las dimensiones superiores del ser. ” Y añade que el secreto de la habilidad de mantenerse en este umbral consiste en ser capaz de ir y venir entre el estado de vigilia, en que uno distingue claramente entre su consciencia de observador y el objeto de su darse cuenta – sea este el mundo físico o su propia psique – por un lado, y el estado de sueño en que las imaginaciones espontáneas fluyen libremente desde nuestra consciencia. Diversas tradiciones esotéricas enseñan a sus discípulos métodos para mantenerse en este umbral, entre ellas la secreta práctica del Nidra Yoga, además del budismo tibetano y el sufismo.

Cuando ponemos el foco de nuestra atención en nuestros pensamientos emergentes, caemos de nuevo en el formato diurno de la dualidad sujeto-objeto, en el punto de mira del ego, y perdemos nuestra espontaneidad. Podemos comprender, así, el rol de la luz coherente de nuestra inteligencia cuando se proyecta a la región nebulosa del inconsciente, al estar posados en el umbral entre la vigilia y el sueño: el de hacer coherente el paradójico patrón de interferencia de ondas de nuestra mente en su formato implicado (en el sentido de David Bohm) para obtener un significado comprensible, al precio de reducir al mismo tiempo la riqueza de nuestra mente oculta.

Por consiguiente — explica el Pir Vilayat – para sintonizarnos en un estado de ‘reverie’ (ensueño) tenemos que consentir en perder nuestra identidad en el flujo de los pensamientos. Para poder desconectarnos de nuestra perspectiva diurna debemos aceptar que no sólo el mundo físico no es lo que parece ser, sino que tampoco nuestra autoimagen es nuestra verdadera identidad. ” Y realizar que la forma que asumen nuestras imaginaciones no son nuestras imaginaciones sino sólo proyecciones de ellas, la punta del iceberg, por así decir. Por consiguiente, debemos dejar que las formas emerjan naturalmente del flujo onírico sin tratar de enfocar directamente la luz sobre ellas ni preocuparnos acerca de si dejarán o no una traza en nuestra memoria diurna.

Cuando la persona se haya acostumbrado a ir y venir entre estas dos perspectivas, llegará a un punto en que será capaz de mantener un doble contacto simultáneo con ellas. “Allí es donde nuestra psique consciente tendrá acceso a una invaluable fuente de recursos que revelará nuevos significados para nuestros problemas o desarrollo personal o nos inspirará en nuestra creatividad, especialmente en los trabajos artísticos. Y para esto es necesario entrenarse con repetida autosugestión antes de dormirse – nos recuerda el Pir – hasta que nuestra mente incorpore efectiva y naturalmente esta práctica… ”

El sueño lúcido en la tradición tibetana:
preparándose para morir lúcidamente

En octubre de 1992, tuvo lugar en Dharamsala, India, un taller privado de, científicos occidentales con S.S. el XIV Dalai Lama y otros representantes de la tradición tibetana sobre el tema “Dormir, soñar y morir”, coordinado por el el neurobiólogo chileno Francisco, Varela, Este taller fue el cuarto de una serie de encuentros sobre la mente, y la vida – cuyo primer volumen, llamado Diálogos entre el Budismo y las Ciencias Cognitivas apareció en Shambhalla Press, USA – organizados por iniciativa de S. S. el Dalai Lama.

Esta vez, la idea unificadora del encuentro fue el estudio de aquellos “estados marginales en que la mente cognitiva se “desarma” por así decir , según explicó Francisco Varela. En particular, se discutió sobre los estados llamados de “cuasi muerte, la neurobiología y la psicología del sueño, el sueño lúcido y sus aplicaciones en Occidente a partir de presentaciones hechas por especialistas occidentales en estos temas, completadas por la descripción de la especial tradición tibetana del Yoga del Sueño y las enseñanzas sobre el Bardo – estado intermedio entre la muerte y el siguiente renacimiento – a cargo de un yogui del sueño tibetano.

“Una de las primeras comprobaciones del taller – relata Varela – fue que para los tibetanos el trabajar con la lucidez en el sueño es algo banal. ” Y les divierte, de hecho, la tendencia occidental de usar la lucidez en el sueño para manipularlo, aunque sea con fines terapéuticos, para liberar traumas, represiones, tener experiencias placenteras, etc.

“La actitud de ellos agrega – es que el sueño, dicho someramente, es una especie de ‘ruido de fondo’. El proceso de transformación se acaba cuando uno agota sus sueños. El Buddha no sueña… porque no necesita soñar.” El sueño es la manifestación, no constreñida por el acoplamiento sensoriomotor, como dicen los neurobiólogos, de todas las tendencias habituales que la persona trae. Cuando toda esa actividad mental y esas emociones diversas, conflictivas o no, han sido usadas completamente, lo que ocupa su lugar es el estado que, para ellos, es el más interesante de todos: la luz clara del sueño”, aquel estado de consciencia lúcido sin contenido.

Cómo se puede describir este estado? “Supongamos explica Francisco Varela – que la idea, mejor dicho la experiencia del sueño lúcido nos sea ya familiar: estás soñando y, de pronto, despiertas en el sueño y te das cuenta de que estás soñando. Según tu grado de habilidad puedes entonces jugar con el contenido del sueño, transformarlo, dirigirlo, etc. Pero lo que dice la tradición budista tibetana es que, en lugar de jugar con el sueño, puedes volver a la médula de sus instrucciones de relajar y reposar la mente de manera radical, en profundidad, por completo. ” Y agrega que, al hacerlo, ocurre como si el sueño entrará en colapso y quedara sólo una especie de centro, de núcleo de consciencia bien despierta, pero que no tiene contenido, un simple darse cuenta (“naked awareness”). Es muy distinta y muy parecida, al mismo tiempo, de aquella que se puede haber experimentado en estado de vigilia. Es muy distinta porque es pura, totalmente pura, una clara luz, una lucidez sin ninguna olita. Y cuando la persona despierta, la transición al despertar se realiza como si no hubiera transición, y en eso esta consciencia se parece a la consciencia de vigilia. La clara luz de un zazen, una meditación bien hecha o la experiencia de una presencia muy vívida en la vida cotidiana están impregnadas de esa misma intensidad, pero allí hay contenido. Está, por lo menos, todo el funcionamiento mínimo, con un cierto contenido sensoriomotor, de memoria, pero en la vivencia en el sueño no hay nada. La diferencia es que el despertar no es un despertarse de otra cosa. La persona está en lo mismo. Es como que el mundo aparece, se superpone, sin cambiar el escenario… Eso es lo que hace la continuidad de consciencia, y la experiencia de sueño lúcido llevada a ese punto, en que el soñador experimenta como el colapso del sueño, según la tradición se parece mucho a la primera etapa de la muerte. Cuando una persona está muriendo, como su cuerpo está muriendo, en vez de colapsar el sueño, son los sentidos los que se están colapsando ! Y se puede llegar al mismo punto, si la persona lo sabe ver… Ese es el punto crucial !

“Es notable que, aunque esta etapa de la luz clara del sueño es conocida experiencialmente, aunque sea de manera esporádica, por algunos occidentales, como Hervey de Saint-Denys, Patricia Garfleld, Stephen LaBerge – continúa Varela – es casi desconocida en la literatura. En Occidente no se habla ni se conoce acerca de ese estado. Los soñadores lúcidos se han quedado en la lucidez en todo lo que se puede hacer, cambiar el contenido del sueño, etc. ” Pero falta la orientación más contemplativa, en que la idea es, por el contrario, recordar y poner en obra la instrucción clave de zazen, dzogchen o mahamudra. Ahí los tibetanos nos dicen que estamos pasando por alto el punto esencial, llegando al umbral y no entrando en la casa.

Cómo se llega a la luz clara?, podría preguntarse el lector. Y Francisco Varela responde: “Si has trabajado en meditación en el sentido clásico, en qué te has entrenado ?, El dirigir tu atención a estar en el momento y relajar todo lo que sea accesorio, una y otra vez. Y de pronto ocurre que recuerdas esa actitud al estar comprando en el supermercado. Y así, el recordar la instrucción de fondo, empieza a ser parte espontánea de lo que te viene a la mente. Es mi experiencia en estos sueños lúcidos: me doy cuenta de que estoy soñando y, entonces, me sucede en el sueño lo mismo que al estar comprando en el supermercado, espontáneamente. Ah !, estar aquí, simplemente, relajado, es algo que llega a estar incorporado a la médula, tanto en vigilia como al soñar.

Pero no es algo que se pueda producir. Lo único que se puede trabajar es hacerlo una y otra vez en la vida, donde tienes la voluntad de hacerlo, de manera que en el sueño aparezca en forma espontánea, tal como ha llegado a aparecer en la vida diaria. Ahora, si no aparece espontáneamente en la vida cotidiana, no va a aparecer tampoco en el sueño. Ese es todo el misterio en la técnica del yoga del sueño. Lo único que hay que hacer es tener muy claro que las instrucciones hay que aplicarlas en todo momento, incluso llevar al momento de dormir la intención de aplicarlas en el sueño. Dormirse con esa intención, que no será suficiente si la persona no la tiene incorporada casi como un automatismo, que viene regularmente en la vida cotidiana. ”

Otra cosa cierta es que hay que mantener una especie de entrenamiento, de recurrencia, en tratar a esta realidad como si tuviera en alguna medida las propiedades del sueño. Darse cuenta de que tampoco en esta realidad las cosas son tan sólidas como parecen. “En el sueño, uno no tiene este acople sensoriomotor de la vigilia – acota Francisco Varela – entonces las cosas son enormemente fluidas. Pero en este mundo, aunque están más constreñidas, tampoco están solidificadas como sí fueran de cemento; tienen una calidad onírica también, un elemento de lo inesperado, de las transiciones bruscas, de lo que pasa sin que sepa de dónde viene… Cultivar esa apreciación hace que la transición entre los dos estados, de vigilía y sueño lúcido, sea muy natural. Y no es tan difícil, según mi experiencia…” Por supuesto, quien haya practicado intensivamente muchos años y rara vez no esté “presente” en su vida cotidiana, seguramente no tendrá transición, al dormirse continuará en forma ininterrumpida en la luz clara. Pero si es algo que ocurre de vez en cuando, es como si después de una semana dormidos, tuviéramos un momento de presencia. .. No es como para estar muy orgullosos, en opinión del especialista… Aunque es mejor que nada.

El científico chileno relata que durante el taller, un “dream yogui’ (yogui del sueño) dio una clase magistral sobre la relación meditación-sueño lúcido, y sobre el sueño lúcido como un instrumento y no un fin en sí mismo: “Aunque la meditación no es el único camino para llegar al sueño lúcido, yo no entenderia cómo llegar a la luz clara del sueño sin la práctica de alguna forma de meditación que reconozca la cualidad desnuda de la mente. ”

Por supuesto, se puede ser lúcido en el sueño sin meditar, como Hervey de Saint-Denys. Más aún, S. LaBerge ha fabricado ya una maquinita para inducir el sueño lúcido: cuando el aparato detecta que uno está soñando (por los movimientos oculares rápidos) proyecta luces a través de los párpados…

Por otra parte, un experimento que no se ha hecho aún, y que interesa mucho al Dalai Lama, según nos informa Varela, es analizar fisiológicamente qué ocurre en el cerebro de un soñador que está experimentando la luz clara.

Finalmente, es importante comprender que, según la tradición tibetana, el sueño lúcido y la experiencia de la luz clara son sólo una preparación, un entrenamiento previo para el bardo, el tránsito después de la muerte. De hecho, el proceso mismo de la muerte parece depender dramáticamente del nivel de maestría del sujeto en estas prácticas. El proceso de muerte total, en el sentido energético y sutil, se desarrolla mucho más lentamente, sin los fenómenos de hedor, rigor mortis ni degradación física, como han podido comprobar con sorpresa los neurofisiólogos occidentales, como en el caso de Chogyam Trungpa, por ejemplo, y de un yogui, en Dharamshala, durante el taller. Y estas son sólo manifestaciones físicas del comienzo del proceso del bardo, durante el cual es fundamental que la persona pueda despertar, como en el sueño lúcido, y no ser víctima de las múltiples y poderosas ilusiones que lo asediarán según el detallado conocimiento de la tradición tibetana sobre este tránsito.

Qué nos muestra este rápido panorama de los avatares y facetas del sueño lúcido en diversos pueblos y sociedades? Qué nos enseña? Que el sueño lúcido es una capacidad natural, presente en mayor o menor grado en todos nosotros, y que puede ser desarrollada en un grado notable por una práctica perseverante. Que puede ser utilizada para muy diversos fines: terapéuticos, sociales o simplemente lúdicos. Que sus facetas han sido exploradas por distintas culturas. Pero que en nuestra época de “aldea global”, tenemos la posibilidad de acceder a técnicas y métodos que eran totalmente desconocidos en Occidente hace sólo unas décadas.

Y muy particulamente, descubrimos que la tradición del budismo tibetano nos recuerda que el sueño lúcido es una ocasión de práctica de la experiencia fundamental de la atención desnuda, y una preparación o entrenamiento previo para el despertar durante el bardo o tránsito entre las vidas. Esto nos hace comprender que aprender a despertar en nuestros sueños es, en realidad, una oportunidad para comenzar a aprender a morir…

Jorge Soto Andrade
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Manual para la Interpretación de los Sueños.- - Strephon Kaplan Williams.- Editorial EDAF, S.A,
La Creativité Onirique. Du Réve Ordinaire au Lucide..- - Patricia Garfield.- La Table Ronde, Francia, 1983
Les Réves et les Moyens de les Diriger.- - Hervey de Saint-Denys.- Editions D’aujourd’hui, Francia 1977.
The Tibetan Book of the Dead.- - Chogyam Trungpa.- Shambhalla Press.
Lucid Dreaming.- S.La Berge.- Bantam Books.
Diario.- Ken Wilber.-Editorial Kairós.
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mariocesar

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Re: SOÑAR Y ENSOÑAR

Mensaje  mariocesar el Vie Mar 18, 2016 9:22 am

Punto de Partida
Sección de Autores Noveles Hispanoamericanos
Ana Danich
22:03 . Mónica Delia Pereiras . Danich


Ana Danich

De Madrugada




Esta madrugada desperté sobresaltado. No sabía si lo estaba soñado o era realidad, pero mi oído sensible me habló de un grito sobrehumano. No estaba seguro de dónde provenía, quizás de la calle, tal vez de la casa de algún vecino. No lo sé. Lo que si sé es que fue una llamada de alerta que hizo crujir mis dientes.

Estoy acostumbrado a escuchar esos gritos varias veces a la semana, pero hoy desperté particularmente receptivo a los sonidos. Oído de brujo, dice mi mujer, que nunca presta atención a nada, ni le interesa.

En la oscuridad de la noche, me deslicé en las tenues luces que se escurrían entre las cortinas recién lavadas y planchadas en la tintorería. Bajé despacio las escaleras y me arrimé al visillo de la puerta como un gato que se acerca con sigilo a la presa desprevenida. Mi mano corrió la cortina con suavidad, esperando no ser descubierto por algún transeúnte trasnochado que volvía quién sabe de qué lugar prohibido.

Mis ojos recorrieron la calle solitaria de un extremo a otro. Ni los perros andaban por ahí, sólo las hojas del otoño caían sin ruido sobre las aceras húmedas.


Mientras la noche se adueñaba de los umbrales vacíos, pude ver las ramas de los árboles surcar los balcones vecinos con la impunidad de aquellos que sin saberse observados, dibujan figuras fantasmales sobre las fachadas de las casas y entrelazan un diálogo de silbidos tenebrosos alentados por el viento de un inminente invierno.

Eran las 3,15 de la madrugada. Lo sé porque el tren que pasa por la estación que está a cuatro cuadras de mi casa siempre es puntual. Es el mismo tren que me ha hecho perder el sueño profundo que tenía de niño; el mismo que me arranca muchas veces del calor de las sábanas y me obliga, desvelado, a buscar dentro de mi ensueño la explicación a mis tensiones y angustias.

Aunque ahora recuerdo; sí, recuerdo.

Recuerdo que siendo niño, mis hermanos mayores que gastaban bromas por doquier, siempre entraban a mi habitación vestidos con trajes viejos de mi padre o tules negros que mi madre había usado en el entierro de algún pariente, provistos de lámparas o velas debajo de sus rostros, cantaban alguna canción procedente de mitos o leyendas norteñas; a modo de lamento decían:

— La muerte te espera, te espera la muerte, cuando duermas también llegará para ti.

Lo recordé nítidamente, mientras espiaba la calle desierta.

También recuerdo que mi padre, (no mi madre, porque a ella nada le importaba), los castigaba con dureza cuando yo le contaba del calvario que me habían hecho padecer esa noche.

Y me pregunto: — ¿Por qué no corrí a la habitación de mis padres cuando eso sucedía?

Era un niño todavía; no correspondía que se me tildara de cobarde o de estúpido; si lo era, y mi edad me protegía de cualquier calificativo que pudieran atribuirme los demás. Sin embargo no corría aterrorizado a la habitación de mis padres. Soportaba estoicamente el miedo que muchas noches mis hermanos infligían a mi ser desprotegido, rumiando que algún día, cuando creciera, ya no me tratarían como a un tonto para practicar sus juegos diabólicos y la tortura terminaría cumplidos los años necesarios y aprendiera a defenderme.

El tiempo pasó y mis hermanos, ya crecidos, se dedicaron a molestar de diversas maneras a otros más débiles que yo. Sin embargo, cuando las madrugadas se avecinaban, mi sueño se interrumpía y los fantasmas del pasado se apoderaban de mí como tropas maléficas, con rostros sangrantes, donde pululaban insectos y gusanos que caían a mi cama, se escurrían entre mis sábanas recién lavadas y planchadas, dejando un hedor nauseabundo y manchas negruzcas en los pliegues.

Mi madre me retaba, no entendía cómo cada tantos días mis sábanas aparecían hechas un asco. Así que las mandaba a lavar y planchar a la tintorería, porque no soportaba tanta inmundicia, ni sus manos podían tocar semejante asquerosidad, mucho menos de su hijo.

La noche seguía su curso como un río oscuro que vertiginosamente desemboca en el mar. Yo miraba alucinado tras el vidrio de la puerta los árboles que oscilaban en un vaivén mágico, semejantes a esqueletos bailando una danza sombría al compás del bramido del viento.

No había encendido las luces para no molestar el sueño de los habitantes de la casa. A mis espaldas sentí amenazante la oscuridad del vestíbulo apoderándose de la estancia como si un gigante cayera sobre mí para arrancarme el corazón y tragarlo sin piedad.

Temí darme vuelta y ver el rostro del pasado. Temí ver la silueta de mis hermanos arrastrándose como ánimas. Temí que resonara una vez más su cántico ululante.

Temí regresar a la niñez.




ANA DANICH. Poeta y narradora argentina nacida el 22 de julio de 1957 en Rosario, Provincia de Santa Fe. Ha realizado diversos talleres literarios, entre ellos, el Taller de escritura en Biblioteca Argentina Juan Alvarez, profesora Celia Fontán; el Taller de lectura Biblioteca A. Juan Alvarez y el Taller de Tragedia Griega con el profesor Humberto Lobbosco.
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Re: SOÑAR Y ENSOÑAR

Mensaje  mariocesar el Sáb Abr 02, 2016 6:01 am


Sergio Fritz Roa
Ayer a las 9:41 ·
Al despertar a veces lo hacemos sorprendidos. Hemos soñado con símbolos e imágenes poderosas. El día nos borra el detalle, pero nos queda la sensaciòn de algo prodigioso, ecos de una realidad distinta.
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mariocesar

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