"satanismo inconsciente

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"satanismo inconsciente

Mensaje  mariocesar el Sáb Ago 14, 2010 4:03 am

Humanitarismo, sentimentalismo, moralismo, en definitiva, son los sustitutivos de la iniciación ofrecidos por el "satanismo inconsciente" del que habla Guenon. Pero aun quedan otras características.

Queda hablar del odio y la falsificación que tiende a realizar el "satanismo inconsciente" de cualquier forma religiosa tradicional, en su esoterismo y en su exoterismo. Guenon, avalando esta tesis, cita la figura extremadamente problemática del Clement de Saint Marcq, presidente de la Federación Espiritista Belga y de la Oficina Espiritista Internacional en 1912 (13). Saint Marcq publicó un folleto titulado "La Eucaristía" que ha influido en determinadas concepciones de otros ocultistas, más próximos al satanismo, como Theodor Reuss y Aleister Crowley. Massimo Introvigne (14) ha dicho lo que Guenon juzgó prudente callar en su libro sobre el Espiritismo. Saint Marcq aludía en su folleto a la "magia sexual" y, más en concreto, a la "espermatofagia" (ingerir el propio semen en el curso de una ceremonia mágica), una práctica que llegaba a atribuir a Cristo (Guenon, púdicamente, aludía a "prácticas problemáticas"). Por otra parte no hay más que recordar la bajeza a la que llegaron los librepensadores del siglo pasado en su polémica anticristiana, o las falsificaciones continuadas del hinduismo realizado por la Blavatsky, o del budismo acometida por sus discípulos (con Annie Besant y Sinnet a la cabeza), concluyendo las infames descripciones realizadas por un fontanero inglés sobre el tantrismo tibetano y firmadas por Lobsang Rampa, o la parodia de religiosidad laica, puesta en marcha por Auguste Compté y su positivismo, para percibir una inequívoca tendencia hacia la falsificación deliberada de las formas esotéricas tradicionales. Y, por supuesto, en este mismo contexto podemos situar los intentos de formaciones nacidas en la India (Aryan Samaj y Bhrama Samaj) por dar un contenido "occidental" a la doctrina vedantina, reduciéndola casi exclusivamente a un moralismo descafeinado.

Para quienes conozcan la temática de todas estas escuelas resulta evidente como recuerda Guenon que se trata de algo más que una discusión informal e inofensiva. No se trata de oponerse al esoterismo tradicional y a sus formas, sino que revistan algo que va mucho más allá de una negación pura y simple. Son su inversión (15). No se trata de anti-tradición, sino de contra-tradición. Mientras que la primera suele traducirse en un materialismo práctico y cotidiano, la contra-tradición pretende, en cambio, falsificar las doctrinas tradicionales. La mera idea de anti-tradición ya implica que no existe posibilidad de rito iniciático, esto es de la transmisión de una influencia espiritual. En el momento en que aparece la anti-tradición en una formación o una escuela concreta, el espíritu se retira y por tanto no es posible que exista una iniciación. La contra-tradición, solo está en condiciones de generar una parodia: la contra-iniciación. Guenon dice al respecto: "Al no poder conducir a los seres hasta los estados "supra-humanos", como la iniciación, ni limitarse al mero ámbito de lo humano, la "contra-iniciación" les arrastra indefectiblemente hacia lo "infra-humano" siendo aquí precisamente donde se localiza lo que le resta de poder efectivo; no es difícil comprender que esto es algo completamente diferente a la comedia de la "seudo-iniciación". El en esoterismo islámico, se dice que aquel que acude a una "puerta" determinada sin haber llegado a ella por una vía normal y legítima, ve cómo esta puerta s cierra ante sus ojos viéndose obligado a volver atrás, si bien no como simple profano, pues ello resulta ya imposible, sino como sâher (brujo o mago que opera en el ámbito de las posibilidades sutiles de orden inferior)" (16). Tal es, en síntesis, la vía infernal que se opone a la vía celeste. La vía contra-iniciática aboca a la total desintegración del ser consciente y en su disolución irreversible.

Nuestro autor marca distintas fases o etapas de decadencia. Primero se produce una tenue desviación que luego, progresivamente, se va agudizando. Alcanzado un punto puede empezarse a hablar ya de "subversión" y, finalmente, de "inversión" siendo éste el estado diametralmente opuesto al normal (17). Resume Guenon: "La primera de las dos fases que hemos distinguido en la acción anti-tradicional representa sencillamente una obra de desviación cuya meta legítima no es más que el más completo y burdo materialismo; en cuanto a la segunda fase, ésta podría caracterizarse más especialmente como una obra de subversión que debe lógicamente abocar en el establecimiento de lo que ya hemos llamado una "espiritualidad al revés" (18).

Guenon sostiene que la acción anti-tradicional tiende por todos los medios a arrastrar a los hombres hacia lo "infra-humano" (19). El motor subjetivo de este proceso es la contra-iniciación, que designa a aquellos agentes a través de los cuales se opera la acción antitradicional. El seguimiento del proceso de decadencia en la actual fase del ciclo ha sido abundantemente tratada por René Guenon y Julius Evola (29) en varios de sus trabajos; el primero lo resume en su última fase diciendo que el cambio que tuvo lugar el los siglos XVII y XVIII respecto a la Edad Media, fue tan completo y tan brusco que en modo alguno ha podido realizarse de una forma natural y espontánea: "Era preciso, en primer lugar, reducir al individuo a sí mismo (...), obra fundamental del racionalismo (...); por lo demás, es obvio que el racionalismo entró en acción antes incluso de recibir el nombre (...) Aparece ya en el protestantismo; además el "humanismo" del Renacimiento no era en sí más que el precursor directo del racionalismo propiamente dicho, ya que al decir "humanismo" se afirma la pretensión de reducirlo todo a unos elementos puramente humanos y por lo tanto la exclusión de todo cuanto pertenece al orden supra-individual. Posteriormente, era necesario desviar la atención del individuo hacia las cosas exteriores y sensibles, con el fin de encerrarle, digámoslo así, no sólo en el ámbito humano, sino mediante una limitación mucho más angosta, únicamente en el ámbito corpóreo; éste es el punto de partida de toda la ciencia moderna (...). La ciencia decayó también. El mecanicismo preparó directamente el camino del materialismo que se iba a encargar de señalar la completa reducción del horizonte mental al mero ámbito corpóreo, considerado en lo sucesivo como la única "realidad", quedando, así mismo despojado de todo cuanto no podía ser considerado como puramente "material". La ciencia profana que siempre había sido mecanicista a partir de Descartes y que, desde la segunda mitad del siglo XVIII iba a hacerse más específicamente materialista, convirtiéndose, a lo largo de sus sucesivas teorías, en un cuerpo cada vez más exclusivamente cuantitativo, al tiempo que, al ir penetrando el materialismo en la mentalidad general, llegaba a determinar en ella esa actitud, independiente de toda afirmación teórica, pero tanto más difusa y reducida a la calidad de una especie de "instinto" que hemos denominado el "materialismo práctico" (...)El hombre "mecanizaba" odas las cosas y finalmente se "mecanizaba" a sí mismo, cayendo gradualmente en el estado de las falsas "unidades" numéricas extraviadas en el seno de la uniformidad y la indistinción de la "masa", es decir, en definitiva, en la multiplicidad" (21). Tal es, globalmente considerado, el camino que lleva de la anti-tradición a la contra-tradición, pasando por la subversión. Guenon sostiene que la acción de la contra-tradición es efímera y fundamentalmente inestable (22), para entender su implacable razonamiento hay que pasar a otro terreno.

Guenon, utilizando la clasificación tradicional propia del mundo clásico, nos habla de Pequeños Misterios y de Gran Misterios, que, lejos de ser dos géneros diferentes de iniciación, son dos fases o grados de una misma iniciación (23). Los Pequeños Misterios, no son más que una preparación para los Grandes. Guenon recuerda que cada ser no puede ir más allá de donde se detienen sus posibilidades individuales, por tanto algunos solo podrán estar cualificados para los Pequeños Misterios (24). Los Pequeños Misterios comprenden todo lo que se relaciona con el desarrollo de las posibilidades del estado humano encarado en toda su integralidad: culminan en lo que podemos llamar la perfección de este estado, a la que Guenon alude como "restauración del estado primordial". Los Grandes Misterios, en cambio, conciernen a la realización de los estados suprahumanos; tomando al ser en el punto en que lo han dejado los Pequeños Misterios, centro del dominio de la individualidad humana, los otros aspiran a situar al iniciado en el camino de la "liberación final" o la "identidad suprema". Guenon, haciendo un símil geométrico habla de "realización horizontal" y de "realización vertical", sirviendo la primera de base a la segunda, encarnan respectivamente los Pequeños y los Grandes Misterios. Aquellos son representados simbólicamente por la Tierra, que corresponde al dominio humano, mientras que la realización suprahumana es descrita como una ascensión a través de los cielos, que corresponden a los estados superiores (25). Para emplear el lenguaje de Dante, el Paraíso terrestre es una etapa del camino que conduce al Paraíso celeste (26). Los Grandes Misterios están en relación directa con la iniciación sacerdotal y los Pequeños con la iniciación real. El primero de estos dominios es de orden "sobrenatural" o "metafísico", mientras que el segundo es solo de orden natural o físico (27). Los Pequeños Misterios comportan el conocimiento de la naturaleza, los Grandes el conocimiento de lo que está más allá de la naturaleza. Los Pequeños Misterios dependen de los Grandes y ahí tienen su principio, lo mismo que el poder temporal para ser legítimo, depende de la autoridad espiritual y en ella tiene su principio (28). Los Pequeños Misterios sirven para preparar a los Grandes, es decir preparar la toma de posesión de los estados superiores del ser, es por ello que éstos tienen por objeto el conocimiento metafísico puro, esencialmente uno e inmutable. Aquí no hay error posible, ni desviación susceptible de aparecer, esto solo puede aparecer en la zona de los Pequeños Misterios. Cuando aparece una pequeña ruptura entre ambas escuelas de Misterios, los "pequeños misterios" terminan siendo tomados como un fin en sí mismo (29).

La contra-iniciación y las distintas formas de satanismo solo pueden actuar en el terreno de los "pequeños misterios". Se dice que, cuando quiere, el diablo es un buen teólogo, pero hay un dominio que le está prohibido, el de la metafísica que es el propio de los Grandes Misterios. La posibilidad de extravío subsiste en los Pequeños Misterios en tanto que el ser no está aún integrado en el "estado primordial" pero que cesa de existir desde que él ha alcanzado el centro de la individualidad humana; y es por eso que puede decirse que quien ha alcanzado ese punto, es decir el acabamiento de los "pequeños misterios", ya está virtualmente liberado, aunque solo lo pueda ser efectivamente, cuando haya recorrido la vía de los "grandes misterios" y finalmente realizado la "identidad suprema" (39).

Para la corriente tradicionales representada por Guenon ¿qué es exactamente el Diablo? ¿tiene entidad propia? ¿es un ser personalizado? Distintos textos del propio Guenon y de varios de sus discípulos parecen conformes en este punto: el diablo, no es para ellos, un ser personal, como tampoco Dios lo es; uno y otro, a efectos didácticos y sobre el plano exotérico, adquieren una forma personalizada, pero en realidad, tanto desde el punto de vista del esoterismo como de la metafísica que es anexo, el Diablo es una fuerza maléfica. Es característico de la corriente tradicional concebir el mundo como un escenario de colusion de fuerzas que vehiculizan los distintos temperamentos y estados de ánimo. Así por ejemplo, un tradicionalista jamás dirá: "estoy colérico", sino más bien "la cólera ha entrado en mí". Otro tanto ocurre con la noción de Mal.

Esto choca frontalmente con los criterios del ambiente ocultistas. Allan Kardek, por ejemplo, enseña que los "malos espíritus" mejoran progresivas y, casi, inevitablemente. Guenon recuerda que para Kardek, ángeles y demonios son igualmente seres humanos situados en los dos extremos de la "escala espirita" (31). "Diversos ocultistas pretenden que lo que aparece como fuerzas, son en realidad seres individuales, más o menos comparables a los seres humanos; esta concepción antropomórfica es lo contrario de la verdad" (32).

En Guenon todo esto no se quedó en teorías. De hecho, la obra de Guenon es una incitación a realizar una práctica de ascesis dentro de una formación tradicional, exotérica o esotérica. Guenon no tardó en enfrentarse abiertamente a algunos notorios ocultistas de su tiempo en los que veía reflejadas formas contra-iniciáticas y "satanismo inconsciente". Sus ataques a los teósofos más notorios, pero más especialmente a los ocultistas Charles Detré ("Teder") (33), Thedore Reuss, Aleister Crowley, Gurdjief, Joanny Bricaud (34) y René Schwaller de Lubicz (35), le valieron el ser objeto de "ataques psíquicos". Un amigo y colaborador de Guenon define su situación en la época: "Había sido víctima de ataques "materializados" bajo la forma de animales negros y especialmente de un oso negro del cual le quedaba el rastro de una mordedura en el cuello. Por mi parte, volviendo con él a su casa (había salido a la calle para "desviar" el ataque del que estaba prevenido) hemos encontrado uno de los vidrios de su oficina estallado como si se le hubiera lanzado un objeto pesado. Tamos (36) llegó poco después y Guenon le pidió intentar ver de donde venía el ataque. Tamos se concentró y, durante un momento, describió dos personajes -un hombre y una mujer- que no conocía pero que Guenon identificó como algunos de sus enemigos habituales" . Guenon sostenía que estos ataques procedían de los medios contra-iniciáticos y aprovechaba las cualidades paranormales de Tamos -más incluso que su identidad doctrinal con él- para protegerse de estos ataques. Enfrentarse al Maligno y denunciar sus tretas, siempre ha entrañado un cierto peligro...

Notas a pie de página:


d

13. Sobre Clement de Saint Marcq, véase Guenon, op. cit., pág. 321-325.

14. Massimo Introvigne, Enquête sur l’espiritisme, Dervy Livres, París 1997, pág. 223-224 y para una referencia más explícita sobre Clement de Saint Marcq, Il ritorno dello gnosticismo, págs. 155-160.

15. Véase a este respecto el Capítulo XXXVIII de "El reino de la Cantidad...", Guenon, op. cit., págs.

16. Guenon, "El reino de la cantidad...", op. cit., cap. XXXVIII, pág.

17. Guenon, "El reino de la cantidad...", op. cit., pág. 202.


21. Guenon, "El reino de la cantidad...", op. cit., pág 200-209.

22. "La confusión en la que se sumen todos estos grupos es una consecuencia derivada de la ausencia de influencia superior. Aquí aparece lo que podemos llamar "la estupidez del diablo"". Guenon, "El reino de la cantidad...", op. cit., pág 210.

23. "Aperçus ...", Guenon, op. cit., pág 377.

24. "Aperçus ...", Guenon, op. cit., pág 380.

25. "Aperçus ...", Guenon, op. cit., pág 380.

26. "Aperçus ...", Guenon, op. cit., pág 381.

27. "Aperçus ...", Guenon, op. cit., pág 382.

28. "Aperçus ...", Guenon, op. cit., pág 382.

29. "Aperçus...", Guenon, op. cit., pág 385.

30. "Aperçus ...", Guenon, op. cit., pág 396.

31. "Aperçus ...", Guenon, op. cit., pág 304.

32. "Aperçus ...", Guenon, op. cit., nota en la pág 311.

33. Sucesor de Papus al frente de la Orden Martinista. Gran Maestre de la Orden Martinista, sucesor de Teder, patriarca de una Iglesia Gnóstica, sucesor del abate Boullan al frente de un cisma de la vintrasiana Iglesia del Carmelo).

34. Fundador del grupo "Les Veilleurs", egiptólogo heterodoxo, nombre iniciático AOR. Algunos autores lo dan como el verdadero autor de "El Misterio de las Catedrales". Fue colaborador de Julien de Champagne, ilustrador de las obras de Fulcanelli, de quien, se ha sostenido que robó el manuscrito sobre las Catedrales a Schwaller con quien realizó, por lo demás, experimentos alquímicos. Perteneció durante un tiempo a la Sociedad Teosófica.

35. Colaborador de Guenon y Redactor Jefe de su revista "Etudes Traditionelles", dotado de capacidades paranormales de videncia.

36. Quelques souvenirs sur René Guénon et les "Etúdes Traditionelles" (Dossier confidentiel inédit). Documento sin firma publicado en Internet: http://www.geocities./c...hens/7524/doconfid. El documento en cuestión aborda las relaciones del autor -un prominente miembro de la redaccion de "Etúdes Traditionelles"- con Guenon. Es fácil identificar la personalidad del autor del documento y la veracidad de sus informaciones; preferimos respetar su voluntad y no desvelar el nombre.

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Re: "satanismo inconsciente

Mensaje  mariocesar el Sáb Ago 14, 2010 4:07 am

quel que acude a una "puerta" determinada sin haber llegado a ella por una vía normal y legítima, ve cómo esta puerta s cierra ante sus ojos viéndose obligado a volver atrás, si bien no como simple profano, pues ello resulta ya imposible, sino como sâher (brujo o mago que opera en el ámbito de las posibilidades sutiles de orden inferior)"
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