OÍR Y ESCUCHAR

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

OÍR Y ESCUCHAR

Mensaje  mariocesar el Mar Mar 24, 2015 2:38 am


Gurdjieff-Discípulos de C.M.
·
OÍR Y ESCUCHAR
Necesitamos herramientas e instrumentos más finos cuando tratamos de alcanzar un nivel más elevado. Necesitamos un enfoque diferente, uno que sólo los centros superiores nos pueden brindar. Recuerdo el "tema del día" durante un fin de semana de trabajo en Armonk, Nueva York: "Hoy, trate de escuchar. Uno puede hacerlo sólo por breves momentos, luego se vuelve a dormir. No obstante, generalmente uno oye durante el día, por momentos, si presta atención al escuchar". En la medida en que practicábamos esta tarea, me sorprendía lo mucho que podía oír: los pasos de mis compañeros, el crujir de la grava, el sonido de las hojas de los árboles con el viento. Podía oír mi propia respiración, las voces de los otros cuando hablaban entre sí y de dónde provenían esas voces. Algunas eran impacientes, otras eran cálidas y protectoras y otras, completamente mecánicas. De las voces de las personas que trabajaban a mi alrededor, pude sentir su calidad de atención y, observando esto, pude recoger de nuevo mi atención.
Experimenté un escuchar diferente. Todo mi organismo escuchaba con la atención completamente enfocada, ya que yo deseaba oír cada palabra que se decía. Muy a menudo caemos en la trampa de dirigir una pregunta al instructor y formular nuestra respuesta aun antes de que la pregunta haya sido respondida, sin oír nunca lo que se nos dice. Nuestras vidas dependen enteramente de nuestra capacidad de escuchar interiormente. A causa de nuestra identificación con el "ruido" de la vida externa, no oímos lo que nuestros centros superiores nos dicen constantemente. Si sólo pudiéramos escuchar, la vida sería mucho más fácil para nosotros.
Pero, ¿qué significa escuchar? ¿Escuchar a quién? ¿Escuchar qué? ¿Quién escucha? Digo: "Deseo oír". Primero debo preguntar: "¿Quién quiere oír? ¿Es un 'yo', un grupo de 'yoes' o es todo yo?" Sólo si se trata de todo yo, ese deseo se materializará. Y sólo si la necesidad es grande vendrá del lugar adecuado. Debo escuchar con todo mi ser, tanto al interior como al exterior. También deseo oír matices, sutilezas, que subyacen en todo lo que sucede a mi alrededor. Deseo escuchar las influencias nacionales, raciales, geográficas y hasta planetarias que me hablan. Deseo escuchar y sentir, en las voces de las personas, quiénes son, cuál fue su formación religiosa y familiar, su educación y su crianza, sus circunstancias sociales y domésticas.
Deseo estar en contacto con mis centros superiores. Trato de hacer contacto con ellos para empezar a oír lo que dicen. Para hacer esto, necesito incrementar mi sensibilidad interior. El centro emocional puede sentir el estado interior de otras personas y esto es lo que yo deseo escuchar. Deseo escuchar mi ser interior, lo que mi ser me dice, oír la mentira en los otros y también la mentira en mí. Cuando escuche interiormente, escuche con el plexo solar; la mente no es más que un policía.
Debemos estar muy, pero muy tranquilos y silenciosos para ser capaces de sintonizarnos con vibraciones más finas y más elevadas. Nuestras vibraciones normales son muy toscas. Utilizando el deseo, tratamos de establecer una conexión, una manera de escuchar. Una vez que aprendemos cómo escuchar, hemos logrado un elevado estado de ser. Nuestros órganos saben cómo escuchar. Oímos los matices en las voces de los otros; hemos aprendido a estar sintonizados con los estados de ánimo de los otros. Los utilizamos para vender algo, para comprender y sentir compasión hacia los otros, para la docencia en aula. A pesar de que todo esto está en el nivel de la vida cotidiana, apunta hacia el hecho de que tenemos la capacidad de escuchar. El mal funcionamiento de la máquina humana y la falta de conexión entre los centros utilizados en la vida ordinaria y los dos centros superiores obedecen al desarrollo insuficiente de los centros inferiores. Precisamente esta falta de desarrollo de los centros inferiores, o su mal funcionamiento, nos impide hacer contacto con nuestros centros superiores a través de un verdadero escuchar.
Debemos escuchar con los centros apropiados, tanto el intelectual como el emocional. Cuando un pensamiento haya sido registrado, trate de sentir. Hasta ahora, nuestro pensamiento y nuestro sentimiento han funcionado separadamente.
Para escuchar realmente es necesario que mi atención esté centrada. Sólo cuando uno está centrado puede reunir su atención de manera de poder enfocar lo que se está tratando de escuchar y dejar que el significado penetre en uno. Esto se designa en la enseñanza de Gurdjieff como "el estado de recogimiento". Para oír, debo tratar de utilizar mi mente para aquietar mis pensamientos y dirigir mi pensar hacia un canal diferente. Trato de permanecer en el estado de inmovilidad interior que logro en mi sitting. Éste es mi propósito: vivir el Trabajo, pensar desde mi trabajo. Consagro un tiempo definido cada día para tener la sensación de mi cuerpo, estar presente, en silencio y, sobre todo, recordar este propósito. Comienzo con el ejercicio de la mañana: al tratar de alcanzar una total quietud. Tengo que observar la calidad de mi meditación, mi sinceridad en el deseo de estar en silencio. Debo darme cuenta de cuándo me miento a mí mismo acerca de esta calidad. ¿En qué momento empieza a vagar mi atención? Es cuando "el diablo me tienta", como decía el Sr. Gurdjieff, inyectándome pensamientos sobre el próximo día con sus implicaciones emocionales, el ruido interno, que hace imposible escuchar realmente. Poco a poco, la sensibilidad interior se incrementa, el "aparato receptor" atina su sintonía y yo comienzo a oír. "Haga un espacio dentro de usted para ser capaz de oír", me dijeron mis instructores. Algo es atraído a este vacío. Tal vez sea sólo una palabra o un sabor. Desde este lugar, podemos oír lo que normalmente no oímos. Podemos oír el silencio. Usted puede, de hecho, alcanzar este estado durante el ejercicio de la mañana cuando se permite escuchar. Mi escuchar puede arrojar resultados de dos formas diferentes. Primero, escucho buscando respuestas que vienen del exterior; una comprensión o una ayuda proveniente de lo más alto. Segundo, trato de escuchar la forma como mis centros superiores me están guiando.
Aprender a oír y a escuchar han sido los hitos en el camino hacia mi propósito, el perfeccionamiento de los cuerpos eserales superiores, y me fue indispensable para estar al frente de los grupos de Gurdjieff en Colorado. Cuando respondo a sus preguntas, no es desde mi conocimiento personal, sino desde el escuchar las respuestas de los centros superiores. Creo en el poder de los centros superiores. Creo que los centros superiores verdaderamente tienen acceso a un conocimiento superior, a una comprensión mayor y pueden contactar el "círculo interior de la humanidad" que equilibra el cosmos. Incluyo en mis oraciones diarias:
"Deseo escuchar lo que me es dado oír. Deseo ver lo que me es dado ser".
Fuchs John. Cuarenta años tras los pasos de Gurdjieff


Mario César Ingénito (...) Y sólo si la necesidad es grande vendrá del lugar adecuado. (...) "Si lo necesitas mucho y lo deseas poco(...)MUSKILL GUSH{A- Oh hombre, incrementa tu necesidad porque de ella surgen nuevos {organos de percepci{on" RUMI.
El oido es el traductor del coraz{on.
LUBICZ MILOSZ: El oido es el traductor del coraz{on.
avatar
mariocesar

Mensajes : 12566
Fecha de inscripción : 03/06/2010

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.