EN QUE LUGAR VIVIMOS PSICOLÓGICAMENTE

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EN QUE LUGAR VIVIMOS PSICOLÓGICAMENTE

Mensaje  mariocesar el Sáb Mar 14, 2015 9:35 am

EN QUE LUGAR VIVIMOS PSICOLÓGICAMENTE



Una persona es definida ante todo por lo que come y lo que respira y dónde vive. Cada animal viviente es definido de la misma manera —a saber, por lo que come, lo que respira y dónde vive—. Un pez, por ejemplo, es a este respecto diferente de un hombre porque un pez vive en el agua y respira de una manera por completo diferente de un hombre y come un alimento diferente. Asimismo en la gran máquina de la Vida Orgánica todo come a todo lo demás. El Universo entero sefunda en la idea de comer y de ser comido. Basta pensar un instante, ¿acaso alguno denosotros puede vivir sin comer algún otro ser? Consideremos simplemente la Vida Orgánica misma —a saber, esa película sensible que rodea ese pequeño planeta llamado Tierra—.
Esa película sensible es alimentada por la gran energía del Sol, para empezar, pero todo en la Vida Orgánica en la Tierra sólo puede existir comiendo otra cosa.

Ahora bien, encaremos esta idea psicológicamente y no literalmente. Permítanme que les pregunte: ¿Qué comen psicológicamente? ¿Qué respiran psicológicamente? ¿Y dónde viven psicológicamente?
Supongamos que a una persona le gusta mucho alimentarse de emociones negativas. Supongamos que se deleita con excesivos, desdichados pensamientos. O supongamos que le gusta oír relatos negativos, rumores desagradables sobre otras personas. Algunas personas no se alimentan psicológicamente sino de impresiones desagradables, de observaciones desagradables. Se sienten atraídas por situaciones desdichadas, molestas.
Gustan de las cosas desagradables, gustan de hablar negativamente. Este es su alimento.
Además, respiran, hablando psicológicamente, no la Verdad, sino cosas falsas, mentiras, cosas desagradables. Pero lo que quiero decir esta noche es dónde vive usted. ¿En qué parte de sí mismo vive? ¿Enqué parte de su país psicológico vive generalmente? Trataremos de comprender una vez más lo que significa nuestra psicología distinguiéndola del' mundo externo del espacio, porque deberemos hacer continuamente este esfuerzo.

Cada persona tiene un espacio o comarca psicológica mucho mayor dentro de sí de lo que conoce en un sentido físico. Quizá no haya dado la vuelta al mundo, quizá sólo conozca su pequeña aldea, y empero mora psicológicamente en un lugar determinado que corresponde exactamente al espacio físico y al lugar físico. Cuando empieza a observarse a sí mismo discierne que tiene en su persona un espacio psicológico distinto del espacio físico. Comprende ya el significado de estar en un muy mal lugar en sí mismo en un momento dado, del mismo modo que puede estar en una calle oscura, siniestra, llena de ladrones, y demás, en el sentido físico externo. Se necesita mucho tiempo para comprender que se puede estar en un lugar peligroso y siniestro en nosotros mismos, y darse cuenta de esto requiere una gran fuerza objetiva hacia uno mismo. Al cabo de un tiempo logro una relación más objetiva conmigo mismo en el sentido de darme cuenta a ratos que estoy en un muy mal lugar en mí mismo y rodeado por "Yoes" muy malos —de hecho, "Yoes" malignos— y que debo conducirme con el mayor cuidado, exactamente como si estuviera en un barrio de mala fama rodeado por gentes de pésimo aspecto. Lo extraordinario es que las gentes no notan que tienen un país psicológico mucho más extenso que aquel en el cual viven en el mundo externo y que conocen. El otro día hablaba con alguien sobre ese particular y esa persona me dijo: "No entiendo lo que me quiere decir con su país psicológico. ¿Dónde está? ¿Cómo puede hallarlo?" Me era imposible explicarle alguna otra cosa sobre este particular porque la persona con quien estaba hablando era propensa a ver todo externamente y así sólo discernía las cosas exteriores y no las interiores. Esto es, el mundo para ella consistía tan sólo en lo que registraban los sentidos y no en lo registrado por la observación de sí. Ahora bien, todos los ángeles y demonios ya están en uno en esa comarca psicológica a la cual se logra acceder por medio de la observación de sí. Este enorme país, lleno de ciudades y desiertos y selvas, poblada por todos los demonios y ángeles, es el país que es preciso conocer mediante la observación de sí. Porque debemos recorrerlo inteligente y cuidadosamente al igual que recorremos el mundo externo que nuestros sentidos nos revelan. Si un hombre es atacado en un barrio de mala fama, la gente suele decir: "¿Por qué habrá ido allá? ¿Por qué sigue recorriendo esas peligrosas calles y frecuenta a gente tan peligrosa?" Pero estamos dormidos a tal punto, tan muertos en cuanto a nuestro estado anterior, tan ignorantes sobre ese país interior, que sólo comprendemos confusamente este paralelo. Después de un tiempo, un hombre empieza a conocer dónde se halla en su país psicológico, entre qué "Yoes" está, y a la luz que proviene de la observación de sí conoce cuándo debe cambiar de posición.

Y así conocemos lo que significa el silencio y lo que significa el tacto para con nosotros mismos. La misma cosa se aplica exactamente tanto al lugar psicológico como al lugar físico —quiero decir, ocurre lo mismo que si estuviéramos en apuros en el espacio externo y supiéramos muy bien que es preciso recurrir al silencio y al tacto para escapar. El peligro radica en que no nos damos cuenta que nuestra posición cambia continuamente respecto del lugar donde vivimos psicológicamente en nosotros mismos, y a consecuencia de ello una cosa que ayer era inocua no lo es necesariamente hoy día. Si no puede entender el espacio psicológico, puede comprender los diferentes "Yoes" que están en su persona. ¿Cuáles son al presente los "Yoes"más próximos a usted? ¿A qué se asemejan esos "Yoes"? Se puede hacer exactamente las mismas preguntas respecto del espacio físico —a saber, mirando en torno de sí puede decir:"¿Con qué clase de gente estoy en este momento? ¿Me interesan? ¿Deseo estar con ellos?

Supongo que una persona que vive en el barrio bajo de sí misma, en la interpretación más baja de todo, ha de esforzarse en salir así como una persona que vive realmente en un barrio bajo físico y tiene la idea de mejorar su suerte sabe muy bien que debe esforzarse por salir de su posición física. Según mi parecer es exactamente la misma cosa. ¿Conoce usted su barrio bajo? ¿Está de acuerdo conmigo que hay mucha gente que vive en los barrios bajos —es decir, en los barrios bajos de su país psicológico, de su mundo psicológico— Tome todas las envidias y celos y cosas mezquinas, desdichadas, negativas que están en cada uno de nosotros. ¿No cree que, en suma, son barrios bajos? Según lo que he observado en mí mismo diría que son exactamente barrios bajos.

Ahora bien, se suele encontrar, que en la rueda giratoria de la experiencia interior el regreso a los barrios bajos es casi inevitable, y es el momento en que hay que estar más despierto y realizar el mayor esfuerzo interior. En otros puntos se descubre que no hay que esforzarse tanto porque no se está viviendo en un mal lugar en uno mismo. Pero hay siempre cierto punto en la rueda giratoria de su psicología en el cual ha de ser excepcionalmente prudente y silencioso, muy cauto, y ser muy diestro para abandonar ese lugar de la mejor manera posible sin haber sido desposeído de cuanto le pertenecía. Es preciso que todos nos demos cuenta de ese punto decisivo en nuestra psicología.


Maurice Nicoll
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